Vie. Abr 19th, 2024

Rusia ha sido sometida hoy a un tratamiento de aislamiento, boicot y acusaciones de crímenes de guerra por su invasión de Ucrania durante la reunión que la OSCE comenzó hoy en Viena, justo en la víspera del primer aniversario de la invasión.

La presencia de seis delegados rusos sometidos a sanciones por parte de la Unión Europea y de Estados Unidos está marcando la reunión de invierno de la Asamblea Parlamentaria de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), en la que participan 250 representantes de 52 de los 57 países miembros.

Austria, como país sede de la OSCE, estaba obligada a conceder visados para que los parlamentarios rusos viajaran a Viena, pese a que varios Estados habían solicitado que no se les permitiera participar.

«Los seis rusos (sancionados) no están aquí para dialogar, sino para hacer propaganda», dijo a los periodistas Ben Cardin, el jefe de la delegación estadounidense.

Entre ellos se cuentan el vicepresidente de la Duma rusa, Piotr Tolstói, que dijo que había que bombardear Ucrania hasta hacerla retroceder al siglo XVIII, y Leonid Slutsky, que demandó la inmediata ejecución de los prisioneros de guerra ucranianos en Mariúpol.

Ucrania ha decidido no participar en ninguna reunión en la que estuvieran presentes los rusos, pero la delegación eslovaca leyó durante la sesión un mensaje en su nombre.

«Es absolutamente aborrecible la presencia de personas que han pedido públicamente el exterminio físico de los ucranianos en una organización que se supone promueve la paz, la seguridad y la cooperación en Europa», se indicó en ese mensaje.

La presidenta de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE, Margareta Cederfelt, ha insistido hoy no solo en que las normas internas prohíben vetar la participación rusa, sino que los delegados rusos deben escuchar los crímenes de los que se acusa a Rusia.

«Se merecen estar aquí, escuchar cuando parlamentarios de todos los países les dicen que apoyan a Ucrania y que Rusia tendrá que rendir cuentas», afirmó hoy durante una rueda de prensa.

En una sala llena de banderas ucranianas, con docenas de delegados portando lazos con sus colores e incluso con Cederfelt vistiendo de azul y amarillo, la sesión comenzó con un minuto de silencio por las víctimas de la guerra en Ucrania y de los recientes terremotos en Turquía.

Por dahemont

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