Lun. May 20th, 2024

China vuelve a postularse como mediador en Ucrania con la conversación telefónica entre el presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, en un gesto también llamado a apaciguar sus relaciones con Occidente.

Especialmente con Europa, apuntan algunos analistas, dado que la llamada tiene lugar después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el francés, Emmanuel Macron, o el español, Pedro Sánchez, instaran al líder chino a que descolgase el teléfono.

Y se produce, además, días más tarde de que el embajador chino en París, Lu Shaye, cuestionara la soberanía de Ucrania sobre la península de Crimea creando un incendio que el ministerio de Exteriores chino tuvo que extinguir esta misma semana.

Numerosas voces en Europa han pedido que Pekín, dadas sus buenas relaciones con Moscú, use esa influencia para detener el conflicto, mientras que Ucrania esperaba esta conversación desde hace más de un año, particularmente desde la visita de Xi en marzo a Rusia, donde presentó a Vladímir Putin su plan de paz.

Este pasa por oponerse a las sanciones contra Moscú y respetar sus «legítimas preocupaciones de seguridad», aunque también conservar «la integridad territorial de los países», incluido Ucrania, una postura ambivalente que ha llevado a algunos a criticar a China por poner en el mismo plano al agresor y al agredido.

«China quiere mostrarle a los europeos que puede jugar un papel más constructivo en los asuntos que más les afectan. La llamada demuestra también que Pekín está dispuesto a mantener un delicado equilibrio en cuanto a sus relaciones con Rusia, la Unión Europea y Estados Unidos», indica el académico Rorry Daniels, del Instituto de Políticas de Asia, al diario South China Morning Post.

Aunque China busca gestionar las expectativas que ha creado como mediador, el hecho de que dé un paso al frente con Xi a la cabeza sugiere que en Pekín están seguros de que puede tener éxito y que le servirá como muestra de su ambición para convertirse en una potencia global.

Por dahemont

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