Lun. May 20th, 2024

Un gran número de personas se reunieron ayer en alcaldías de toda Francia para mostrar su solidaridad con gobiernos locales, muchos de ellos afectados por las seis noches de violencia desencadenada por la muerte de un joven de 17 años a manos de la policía en los suburbios de París.

El descontento -el cual parecía estar atenuándose el domingo en la noche- estuvo impulsado principalmente por adolescentes que viven en los suburbios y en conjuntos habitacionales, y que reaccionaron violentamente en contra de un Estado francés que, según muchos jóvenes con raíces migrantes, los discrimina de manera rutinaria. En total, 99 alcaldías se han visto afectadas por los actos de violencia, informó el Ministerio del Interior.

En la municipalidad de L’Hay-les-Les Roses, un suburbio al sur de París, cientos de personas se reunieron ayer para expresar su apoyo al alcalde Vincent Jeanbrun, cuya esposa y uno de sus hijos pequeños resultaron heridos mientras escapaban de su residencia el domingo en la madrugada, la cual fue embestida por un vehículo en llamas que los manifestantes habían incendiado.

Francia y “la democracia misma” estuvieron bajo ataque durante varios días de descontento. “Esto no durará”, comentó el alcalde, y añadió que la “mayoría silenciosa” está levantando la voz para decir: “¡Basta! ¡Esto es suficiente!” La multitud respondió coreando: “¡Suficiente!”.

No ha habido una gran cantidad de protestas organizadas más allá de una marcha la semana pasada en honor de Nahel, el adolescente de 17 años de ascendencia argelina que fue asesinado el martes pasado en Nanterre, un suburbio de París, por el disparo de un policía. En lugar de marchas, la indignación se ha manifestado en ataques de jóvenes a policías, choques en los que ambas partes han utilizado tácticas cada vez más agresivas.

Discriminación, principal problema

Los tres mil 354 arrestados en la última semana tenían una edad promedio de 17 años, dijo el ministro del Interior. Pero el problema de la discriminación afecta a todas las edades, según Ahmed Djamai, un hombre de 58 años nacido en Nanterre y que se presentó ayer a la muestra de solidaridad en la alcaldía.

Djamai dijo que la policía lo detuvo hace poco y le exigió que presentara un permiso de residencia, a pesar de que no tiene ni necesita uno al ser ciudadano francés. Aseguró que el problema no desaparecerá incluso si la violencia amaina.

“Nuestros niños de segunda, tercera y cuarta generación enfrentan el mismo problema cuando salen a buscar un trabajo, cuando van a universidades de prestigio”, comentó. “No son aceptados. Así que incluso ahora, el problema es social, pero también es de identidad. Es mucho más profundo”.

El presidente Emmanuel Macron se reunirá el hoy con alcaldes de 220 poblados del país. Cabe señalar que en toda Francia, 34 edificios -la mayoría de ellos vinculados al gobierno- fueron atacados del domingo a ayer, al igual que 297 vehículos.

Agencias

Mantiene el dispositivo policial 

Al menos 157 personas fueron detenidas en la sexta noche consecutiva de disturbios en Francia, de acuerdo con las cifras presentadas ayer por el Ministerio del Interior, que en cualquier caso muestran que hubo muchos menos incidentes que la precedente.

Las fuerzas del orden no dieron cuenta de ningún hecho particularmente grave, como el que se había producido la noche del sábado al domingo, cuando hubo un ataque particularmente violento contra la casa del alcalde de la ciudad de L’Haÿ les Roses, en la región de París.

Desde que empezó este estallido por la muerte el pasado martes por un disparo de la policía de un joven de 17 años que se intentó saltar un control en la ciudad de Nanterre, junto a París, más de tres mil personas han sido arrestadas y en 260 casos fueron juzgadas en comparecencia inmediata.

Por ejemplo, en el Tribunal de Grenoble, que estuvo funcionando con carácter excepcional el domingo, se dictaron ya algunas sentencias a varios meses de cárcel firme para algunos de esos arrestados.

A pesar del claro descenso de la violencia París, el Gobierno francés informó que mantendrá el amplio dispositivo de 45 mil policías para tratar de continuar la desescalada de los disturbios que ha sufrido el país en las seis últimas noches.

Soldados vigilan la zona cercana al Arco del Triunfo, en París, Francia. EFE

Más de mil millones de euros en daños 

Los daños por los disturbios de la última semana en Francia ascienden a más de mil millones de euros, afirma Geoffroy Roux de Bézieux, el presidente de la principal patronal francesa, Medef.

“Es demasiado pronto para dar una cifra precisa, pero es de más de mil millones de euros”, comenta Roux de Bézieux, que dejará el cargo esta semana tras cinco años al frente de la entidad. El funcionario detalla que más de 200 comercios han sido totalmente saqueados y 300 agencias bancarias destruidas.

“Todo ha sido robado, hasta las cajas registradoras, antes de prenderle fuego para destruirlo”, explica el dirigente empresarial sobre la ola de violencia generada tras la muerte de un joven de 17 años por los disparos de un agente en un control policial.Además, Roux de Bézieux advierte de que el cálculo de daños no contabiliza la caída de ingresos del sector turístico, con videos de incidentes “que han circulado por todo el mundo” y que “degradan la imagen de Francia”.

“Siempre es difícil saber si el impacto será duradero”, reconoce, sin ocultar que ya ha habido anulaciones de reservas.Para los comerciantes y autónomos afectados, pide que las aseguradoras cumplan su palabra de indemnizarles lo antes posible, pero también a las autoridades de todos los niveles para que se aceleren los permisos de obras de reconstrucción o incluso algunas ayudas económicas puntuales para quienes no puedan trabajar durante un tiempo.

Igualmente, el principal dirigente patronal francés pide “un sistema de desempleo parcial más generoso” para los trabajadores que hayan perdido su puesto de trabajo debido a los disturbios.

Reconoce que los suburbios tienen problemas, sobre todo de transporte para quien no tiene un automóvil, pero recalca que “hay una mayoría silenciosa que trabaja y contribuye a la riqueza económica del país”.»Creo que afrontamos, sobre todo, un problema de autoridad del Estado», afirma. 

Gobierno matiza cifras

El gobierno francés ha querido matizar algunas cifras que se han comentado mucho en los últimos días, al calor de la muerte del joven Nahel. Sobre todo, la de los 13 muertos que hubo el pasado año a manos de la policía cuando forzaban controles. Un número que es muy superior al de los dos años anteriores (habían sido dos y cuatro, respectivamente), pero también a la tendencia de 2023, con tres muertos en el primer semestre.

Protestantes rompen la ventana de un comercio durante una manifestación al oeste de París, Francia. AFP

“No es el fracaso del modelo francés”

El Gobierno francés se esfuerza en subrayar que los disturbios que se han sucedido las últimas seis noches no son una revuelta social de los barrios sensibles del país, sino un desencadenamiento de violencia de grupos de delincuentes jóvenes.

“No es el fracaso del modelo francés”, subrayaron ayer fuentes del Ejecutivo, que insisten en que lo que está ocurriendo ahora en Francia es una situación que se vive o se ha vivido en otros países, como Alemania, Bélgica, Suiza o Canadá, y que hay un problema general con jóvenes que recurren a la violencia.

Las fuentes refutan algunas de las ideas que han circulado, sobre todo en el extranjero, para explicar estos altercados asegurando que “no es una revuelta de los barrios” sensibles. En primer lugar porque la inmensa mayoría de sus habitantes están muy enfadados con este desencadenamiento de violencia.

Ellos son los primeros damnificados, remarcaron, por la destrucción de cientos de edificios de servicios públicos, como ayuntamientos, escuelas, bibliotecas o comisarías, pero también por el saqueo de comercios y por el incendio de miles de sus coches.

Además, el Gobierno insiste en que en los últimos 30 años el Estado ha hecho esfuerzos para esos barrios sensibles, con sucesivos planes de renovación urbana, y en particular desde la llegada al Elíseo en 2017 del actual presidente, Emmanuel Macron, con sus políticas para favorecer la igualdad de oportunidades y la emancipación de los jóvenes.

En resumen, detrás de estos disturbios, lo que hay son “actos de delincuencia” y de “pillaje”, con autores muy jóvenes, como lo prueba que la edad mediana sea de 17 años y que un tercio de los miles de detenidos en los últimos días sean menores de edad.

En cuanto a las acusaciones de racismo y de actitudes discriminatorias por parte de la policía, el Ejecutivo niega que puedan generalizarse.

Además, su mensaje a ese respecto es muy claro: “Francia es un Estado de Derecho” en el que la ley se aplica por igual a todo el mundo, y eso incluye a los policías, que no están exonerados de cumplirlas, para los que “no hay un trato de favor” y que están muy controlados.

El presidente Emmanuel Macron y su gobierno aseguran que las manifestaciones no son una revuelta social, sino acciones de la delincuencia. EFE

Por dahemont

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