Sáb. Jun 15th, 2024

Alrededor de tres mil migrantes han decidido avanzar en pequeñas caravanas y por caminos de extravío de Ciudad Hidalgo, localidad fronteriza con Guatemala, a la ciudad de Tapachula.

Lo hacen caminando, en transporte público y vehículos de traficantes de personas, con el objetivo de conseguir documentos que les permita continuar su viaje a Estados Unidos sin que el Instituto Nacional de Migración (INM) ni la Guardia Nacional (GN) los detengan.

Por otro lado, a la orilla del río Suchiate, que divide a México con Guatemala, un poco más de 300 migrantes en su mayoría de Venezuela y Haití acampan a la intemperie y casas de campañas en espera de que autobuses del Instituto Nacional de Migración (INM) los traslade a la capital chiapaneca Tuxtla Gutiérrez para que puedan acceder a un permiso de palabra que les permita por tres días continuar su viaje a los Estados Unidos.

Durante un recorrido por la orilla del afluente, se pudo observar a familias con varios menores lactando, quienes se resguardan del ardiente sol bajo los árboles y duermen sobre cartones.

Algunos se resguardan en casas de campañas, pero cuando llueve las mujeres se quejan de que el lugar se inunda de agua y los niños se mojan, provocando que muchos se encuentren enfermos de tos, fiebre y enfermedades gastrointestinales.

Denunciaron que el Instituto Nacional de Migración está dando prioridad a personas que viajan solos y dejan por último a familias con menores de edad.

«Yo tengo casi una semana esperando que me llamen de la lista para poder viajar con mis hijos, pero solo nombran a los que viajan solos», dice molesta una mujer venezolana que pidió el anonimato por temor a represalias.

La mujer prepara arroz con salchicha en una improvisada fogata, aprovechando que sus tres menores hijos duermen sobre unos cartones bajo la sombra de un árbol.

Mientras otro grupo de personas aprovechan para lavar la poca ropa, otros se bañan en las contaminadas aguas del Suchiate, que luce de color chocolatosa.

Traslados en balsas

La llegada de migrantes provenientes principalmente de Venezuela, Cuba, Haití, África, India, Centroamérica, entre otras nacionalidades a territorio mexicano a bordo de improvisadas balsas construidas de neumáticos de tractor y tablas, no cesa.

De Ciudad Hidalgo, diariamente parten dos camiones del Instituto Nacional de Migración con venezolanos y haitianos a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, para tener un registro de ellos y con permiso de palabra por tres días, les permiten continuar su viaje a Estados Unidos; pero debido al incremento de la llegada de migrantes se ha visto rebasado.

Por ello, una gran cantidad de extranjeros irregulares, sobre todo de Venezuela, Haití y Centroamérica, han optado por desplazarse a esta ciudad caminando en pequeñas caravanas.

Los migrantes caminan en pequeños grupos desde ciudad Hidalgo a Tapachula, donde toman un descanso y continúan su caminata por la carretera Costera hacia los municipios de Huehuetán, Huixtla, Escuintla, Mapastepec, Pijijiapán, Tonalá, Arriaga y hasta llegar a la ciudad de Ixtepec, Oaxaca, donde toman el ferrocarril que los acerque a la frontera con Estados Unidos.

Por su parte, traficantes de personas también aprovechan que la frontera está abierta para transportar por caminos de extravío a cientos de migrantes, principalmente de Cuba.

Piden entrega de documentación

Migrantes pidieron este domingo en Tapachula durante una peregrinación que las autoridades mexicanas les entreguen la documentación para continuar su itinerario al norte del país hacia su ruta final en Estados Unidos.

El encuentro de oración se realizó como parte de las actividades conmemorativas de la Jornada Mundial del Refugiado y del Migrante.

Los extranjeros se movilizaron con banderas e imágenes religiosas del parque Bicentenario al templo de San Agustín. Lo hicieron guiados por la Pastoral de Movilidad Humana de la Iglesia.

Los migrantes pidieron por seguridad en su trayecto, que la población los ayude solidariamente con alimentos, y que las autoridades no los detengan ni los deporten.

Una hondureña participante expresó que viaja con su hermana. Buscan vivir un tiempo en el norte de México para reunir dinero antes de continuar su itinerario a los Estados Unidos.

El responsable de la Pastoral de Movilidad Humana de la iglesia católica, César Cañaveral, manifestó que la frontera sur enfrenta una nueva oleada de migrantes, y que además, las autoridades están rebasadas.

Es necesario, dijo, la ayuda internacional para atender el ingreso de la migración que cada día incrementa.

Los albergues, advirtió, están también al doble de su capacidad.

Refirió que el albergue Belén, que sostiene la Pastoral, posee la capacidad para 150 personas, y a la fecha atiende a 500 personas diariamente.

Por dahemont

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *