Sáb. May 18th, 2024

El secretario de Estado de EU, Antony Blinken, reivindicó ayer que frenar el tráfico de fentanilo y resolver la crisis migratoria en la frontera son “responsabilidades compartidas” entre Estados Unidos y México.

El jefe de la diplomacia estadounidense hizo estas declaraciones durante una charla en la Universidad de Rice, en Houston (Texas), el día antes de viajar a México para abordar asuntos de narcotráfico y migración con el Presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador.

“La relación con nuestro vecino es posiblemente la más importante que tenemos por el impacto que tiene en la vida de nuestros ciudadanos de muchas maneras buenas, pero también con muchos desafíos”, declaró.

Entre ellos, Blinken citó el narcotráfico y la crisis migratoria, pero también las armas estadounidenses que se trafican hacia México y que acaban en manos del crimen organizado.

Para el secretario de Estado, Washington y México tienen la “responsabilidad de trabajar juntos para lidiar con estos desafíos” dado que los problemas en la frontera “no son un camino de un solo sentido, sino de doble sentido”.

“Con mi propia experiencia, puedo decir que la cooperación que tenemos con México nunca antes había sido tan fuerte”, afirmó Blinken, aunque admitió que todavía es “insuficiente” para resolver todos los desafíos.

Blinken viajará el miércoles a México para una visita de dos días en la que se reunirá con López Obrador y con otras autoridades para el Diálogo de Alto Nivel sobre Seguridad.

La Administración de Joe Biden quiere que México extradite a más narcotraficantes y desmantele más laboratorios clandestinos de fentanilo, un potente opioide sintético que ha provocado cifras récord de muertes por sobredosis en Estados Unidos.

Hay preocupación por la frontera

Otro de los fenómenos que preocupa en la frontera es el migratorio, donde la situación no se ha estabilizado tras el levantamiento en mayo del Título 42, la política de deportaciones aplicada durante la pandemia de la COVID-19.

Estados Unidos, que arrestó en agosto a 233 mil personas en la frontera, insiste en que las puertas del país no están abiertas para los indocumentados y que la única manera de migrar es mediante un programa limitado de permisos humanitarios que se solicitan por internet.

El fenómeno ha provocado en las últimas semanas la suspensión de trenes de carga en México por la presencia de miles de migrantes en las vías y el aumento de los campamentos en el río Bravo, que sirve de frontera natural.

La canciller mexicana aseguró la semana pasada en Washington que su Gobierno explora poner en marcha vuelos de deportación a Ecuador, Colombia y Venezuela para aquellos migrantes que se queden varados en las ciudades mexicanas fronterizas con Estados Unidos.

Una delegación de alto nivel

Blinken partirá desde Texas y aterrizará a las 16:45 horas en el Aeropuerto Felipe Ángeles de las afueras de Ciudad de México, una de las obras emblemáticas del Gobierno de López Obrador.

En su visita de dos días, el jefe de la diplomacia estadounidense estará acompañado de una delegación de alto nivel compuesta por el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas; el fiscal general, Merrick Garland, y la asesora de Seguridad de la Casa Blanca, Liz Sherwood-Randall.

También viajan el encargado del Departamento de Estado para América Latina, Brian Nichols, así como el jefe antinarcóticos del mismo departamento, Todd Robinson.

La agenda oficial arrancará este mismo miércoles con una nueva reunión bilateral entre Blinken y la canciller mexicana, Alicia Bárcena, quienes ya se vieron la semana pasada en Washington.

También está prevista una reunión ministerial sobre migración en la que pueden participar otros cancilleres latinoamericanos.

El jueves, la comitiva estadounidense se reunirá con su contraparte mexicana para el Diálogo de Alto Nivel sobre Seguridad, donde el tráfico de drogas, el tráfico de armas y la migración estarán sobre la mesa. Al concluir, se dará una conferencia de prensa.

El fentanilo, en el centro

La tensión por el fentanilo ha enredado la relación bilateral en lo que va de año.

Según Washington, los cárteles mexicanos fabrican esta droga con productos químicos comprados en China y luego trafican con ella a territorio estadounidense, donde el año pasado murieron más de 70 mil personas por sobredosis de esta sustancia.

En cambio, López Obrador ha negado públicamente que el fentanilo se fabrique en México y ha asegurado que llega directamente desde China, a pesar de que su Gobierno ha desarticulado varios laboratorios clandestinos de esta droga.

Sea como sea, hay señales de cooperación dado que México se sumó, a diferencia de China, a la coalición global lanzada por Estados Unidos contra el fentanilo.

Además, el Ejecutivo mexicano extraditó a Estados Unidos en septiembre a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín “el Chapo” Guzmán, acusado de traficar con fentanilo desde el Cártel de Sinaloa.

Washington pide ahora la captura y extradición de los otros tres hijos del Chapo, a quienes llama “Los Chapitos”.

México, por su parte, insiste en que Estados Unidos debe poner freno al tráfico de miles de armas que cada año acaban en manos del crimen organizado, agravando la violencia en el país latinoamericano.

Por dahemont

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