Jue. Feb 29th, 2024

Los rescatistas japoneses están en una carrera contrarreloj para rescatar en condiciones muy adversas a los supervivientes del poderoso terremoto que sacudió el centro del país el día de Año Nuevo y dejó al menos 73 muertos.

El fuerte sismo de magnitud 7.6 azotó la prefectura de Ishikawa, en la isla principal de Honshu, y provocó la destrucción de miles de edificios, el bloqueo de los caminos, desatando además un devastador incendio y una alerta de tsunami, con olas de más de un metro.

El primer ministro de Japón, Fumio Kishida, afirmó ayer que hay “una carrera contra el tiempo” para rescatar a los supervivientes que todavía están atrapados en los escombros.

“Han pasado más de 40 horas desde el desastre. Tenemos muchos reportes de personas que necesitan ser rescatadas”, declaró tras una reunión de crisis.

Las autoridades alertaron sobre las fuertes lluvias que comenzaron este miércoles en una de las zonas más afectadas, la península de Noto, en el mar de Japón, y la Agencia Meteorológica Japonesa (JMA) advirtió sobre los riesgos de deslizamientos de tierra.

Además, cientos de réplicas complican la labor de los rescatistas y las operaciones deben ser interrumpidas cuando hay una alerta por la inestabilidad del terreno que obliga a los socorristas a evacuar los escombros.

El número de muertos ascendió el miércoles a 73, pero el balance aún podría aumentar, afirmó el Gobierno regional. El sismo también dejó cerca de 400 heridos.

AFP

Una situación catastrófica

Masuhiro Izumiya, el alcalde de la ciudad costera Suzu, dijo a la cadena TBS que “casi no quedan casas en pie” en la localidad.
“La situación es realmente catastrófica”, afirmó.

Más de 33 mil 400 personas están en albergues, según las autoridades, y cerca de 30 mil hogares están sin electricidad en la prefectura de Ishikawa.

Además hay 110 mil casas sin agua en Ishikawa y en otras dos prefecturas, indicó el Gobierno. Al menos 200 edificios se derrumbaron en la zona.

Yuko Okuda, una mujer de 30 años, contó que está en un albergue porque no tiene ni luz ni agua y siente miedo de que su vivienda se derrumbe por las réplicas.

“Mi casa podría desplomarse en cualquier momento”, contó esta damnificada que vive en Anamizu, una pequeña localidad de la península de Noto.

El geólogo Robin Lacassin, director de investigación del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS), advirtió que con un terremoto de esa magnitud es previsible que haya réplicas durante meses.

Los trenes de alta velocidad de Japón reanudaron sus servicios en el centro del país, después de que unos dos mil 400 pasajeros pasaran horas o incluso casi un día varados en los andenes y las estaciones.

Las autopistas también fueron reabiertas para facilitar la entrega de alimentos y productos de primera necesidad, pero el estado de las carreteras obstaculiza el tránsito.

Japón está situado en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico y es un país acostumbrado a la actividad sísmica.

Pero este archipiélago todavía recuerda el trauma provocado por un terremoto de magnitud 9 en 2011 que generó un destructivo tsunami que barrió las costas del noreste y dejó cerca de 20 mil muertos y desaparecidos.

Este desastre provocó un accidente nuclear en la central de Fukushima, el peor desde la catástrofe de Chernóbil en 1986.

El sismo del lunes solo provocó daños menores en las centrales nucleares del litoral, según los operadores de las plantas.

Voz del experto
Víctor Manuel Cruz Atienza, ex jefe del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM

Geografía, un factor para los terremotos

Luego del terremoto de 7.6 grados que sacudió Japón, el doctor en Sismología Universidad de Niza Sophia-Antipolis y ex jefe del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM, Víctor Manuel Cruz Atienza, explicó si en México podría ocurrir un sismo similar.

El experto aclaró que Japón es uno de los países que más observación de los fenómenos telúricos tiene, además posee especialistas y gente dedicada a la creación de medidas preventivas; sin embargo, este terremoto “fue muy cercano a la superficie y debajo una población supone un peligro muy alto”.

“Este terremoto ocurrió relativamente lejos de la zona de subducción. Fue un terremoto somero, superficial, también conocido como una falla inversa, es decir, producto de esfuerzos comprensivos de más o menos a 10 kilómetros de profundidad, que es muy poco para un 7.6; entonces esto en el epicentro que fue en la parte Oeste de Japón, provocó aceleraciones del terreno muy altas y prolongadas.

“Algunas, tengo entendido que rebasaron la aceleración, que es el parámetro de la intensidad de la sacudida del suelo y éstas sobrepasan una vez la aceleración de la gravedad, o sea, 1G que es muchísimo, que las estructuras puedan soportar sacudidas de esta naturaleza no son frecuentes, por eso es un desafío muy grande para los ingenieros”, explicó Cruz Atienza.

El especialista aseguró que en México no suele ocurrir terremotos con estas características. “Los sismos reportados en México, escasos, pero ha habido lejos de la zona de subducción, tierra adentro y superficiales, son fallas normales por esfuerzos extensivos. Esas fallas que se deforman en toda la Faja Volcánica transmexicana donde se encuentra la Ciudad de México y desde Colima hasta Veracruz, son muy poco activas. Pero ha habido terremotos importantes que conocemos en 1912 en Acambay a 100 kilómetros de la CDMX, que, de ocurrir, debido al desarrollo de la ciudad, podría suponer un peligro significativo”, detalló.

Por dahemont

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