Vie. Jun 14th, 2024

Considerado uno de los volcanes más peligrosos y monitoreados en el mundo, el Popocatépetl ha incrementado considerablemente su actividad al grado de que la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) decidió elevar la alerta volcánica a Amarillo Fase 3.

El volcán que comparten Estado de México, Puebla y Morelos estuvo dormido durante 70 años, pero despertó en 1994 y desde entonces no ha descansado, su última erupción fue en diciembre del 2000, cuando se activó la alerta máxima debido a que arrojó lava, ceniza, vapor de agua y enormes cantidades de fragmentos incandescentes.

Desde entonces, el semáforo de alerta volcánica no ha vuelto a llegar al rojo, aunque en marzo de 2019 estuvo muy cerca, pues las autoridades determinaron entonces elevarlo a Amarillo Fase 3 y aunque se esperaba una posible erupción, las cosas volvieron en menos de un mes a la relativa calma.

Despierta otra vez

A cuatro años de que se creyera que habría una erupción, los habitantes de comunidades cercanas temen que en cuestión de días o semanas el volcán vuelva a mostrar su furia.

Los expertos también tienen esa preocupación, por lo que este 21 de mayo, el Comité Científico Asesor del Popocatépetl determinó que era necesario elevar a Amarillo Fase 3 la alerta en el semáforo de actividad volcánica, lo cual significa que se debe estar alerta, aunque no necesariamente se tenga que llevar a cabo una evacuación.

Ante el reciente incremento de la actividad en el coloso, el Ejército mexicano, así como bomberos y personal de Protección Civil de los tres órdenes de gobierno mantienen los recorridos para verificar que estén en orden todas las rutas de evacuación en caso de alguna eventualidad, ya que de acuerdo con estimaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en los 100 kilómetros más cercanos a «Don Goyo» viven unos 25 millones de personas.

Peligros en caso de una erupción

Ante cualquier eventualidad, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) cuentan con una serie de mapas explicativos sobre los peligros que conllevaría una erupción del volcán Popocatépetl, así como los alcances que tendrían los materiales que este pudiera arrojar.

Ceniza volcánica

Se trata de partículas de roca y cristales que miden no más de 2 milímetros, al ser ligeras, son fácilmente transportadas por el viento. Según el mapa, en caso de una erupción, los estados probablemente más afectados serían Puebla, Morelos, Tlaxcala, Estado de México y la Ciudad de México. Sin embargo, hay dos modelos menos probables, el primero contempla la caída de ceniza en otras entidades como Guerrerero, Veracruz, Hidalgo, Querétaro, Guanajuato y Michoacán; el segundo, que es el menos probable, incluso alcanzaría a llegar al norte de México, así como Centroamérica y el Caribe.

Balísticos

Son proyectiles de roca que miden más de 64 milímetros y son expulsados a gran velocidad, los cuales al caer al piso pueden provocar algunos incendios. El mapa de peligro muestra que la zona más afectada por esos fragmentos sería Tlamacas, Puebla, y las comunidades que están hasta 5 kilómetros del volcán.

Flujos y oleadas piroclásticos

Son mezclas turbulentas de material volcánico y gas de hasta 700 centígrados que se mueven por las laderas del volcán a velocidades que podrían alcanzar hasta 400 kilómetros por hora. El Cenapred estima que en caso de erupción, la zona más afectada es la que comprende los primeros 12 kilómetros del cráter.

Lahares

Son corrientes de lodo y escombros volcánicos que descienden por las laderas del volcán. Estas serían más probables en los 15 kilómetros más próximos al cráter, aunque se estima que en menor medida, alcanzarían entre 30 y 50 kilómetros.

Avalanchas

Se trata del desprendimiento de rocas de  la parte lateral del volcán que bajan a velocidades de hasta 100 kilómetros por hora destruyendo y sepultando todo lo que encuentran a su paso.

Lava

Es la roca fundida entre 800 y 1200 centígrados que expulsa el volcán y generalmente baja lentamente por las laderas. La zona más afectada en caso se erupción serían los dos primeros kilómetros después del coloso y hasta los siguientes 10 kilómetros.

Por dahemont

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